martes, 5 de junio de 2012

Decide elevar tus alas

Cuando alces tus alas para iniciar aquella ilusión que amas, no te derrumbes si encuentras a personas que no te dejarán elevar tu soñar.
Habrá ocasiones que te intentarán retener para que no llegues a alcanzar lo que está en tu anhelar.

Eres el único que decide hasta donde quieres llegar, la actitud que tomes en esos momentos te darán tu altitud.

Forja tu virtud con lo mejor de la juventud, más si te aferras a lo que deseas, tu vuelo será elevado, aliméntate de aquellos sueños alcanzados, llénate de mil experiencias y transfórmate en ellas, en lo maravilloso de tener y de creer en tu ser, no tengas miedo a volar porque siempre va a haber personas con tu mismo ideal que te acompañarán al final.

Vive día a día, comprendiendo que sólo va haber esa alegría, lo demás será lo que tu decidas, solo vive, y cuando te eleves recuerda lo grande que eres.

Mas los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán. Isaís 40:31

martes, 29 de mayo de 2012

La belleza de un carácter fuerte

Hace muchos años atrás, nació un niño en Rusia que se veía a sí mismo tan feo que estaba seguro que no habría felicidad para él en la vida.

Lamentaba el hecho de poseer una nariz grande, labios gruesos, pequeños ojos grises y grandes manos y pies. Su fealdad lo había afectado tanto que le pidió a Dios que hiciese un milagro y lo transformase e un hombre apuesto. Hizo la promesa que si Dios le concedía eso, él le daría todo lo que poseía ahora y lo que iría a poseer en el futuro.

Ese muchacho ruso era León Tolstói, uno de los escritores más famosos del mundo del siglo veinte, renombrado por su gloriosa La Guerra y la Paz.

Tolstói admite en una de sus libros que con el correr de los años ha descubierto que la belleza de la apariencia física que una vez persiguió, no era la única belleza de la vida. Por cierto que no era la mejor belleza. En su lugar, Tolstói comenzó a considerar que la belleza de un carácter fuerte era considerada a los ojos de Dios como el bien más apreciado.

Actualmente hay muchas personas que gastan enormes sumas de dinero en su apariencia física. El carácter, por el contrario, no es cuestión de dinero ni de apariencia. Es cuestión de hacer lo que está bien sin mirar el dinero y de defender lo justo sin mirar las apariencias.

Su carácter se define por lo que es cuando está solo.

Proverbios 11:3 La integridad de los rectos los guiará.