sábado, 8 de octubre de 2011

Amar: Un ingrediente nada fácil


Amar a quien te ama, ayudar al que te brinda su ayuda, sonreír al amigo, ofrecer cariño al que antes te lo ha dado. Tareas fáciles todas estas. La dificultad comienza cuando ese amor hay que otorgárselo a quien no se ama, cuando esa ayuda ha de ser ofrecida a alguien incapaz de socorrernos.

No resulta fácil desprendernos de nuestro orgullo y despertar en otros el asombro que suele provocar lo inusual. Extender la mano hacia alguien que nunca supo ofrecerla y encontrar en el receptor una muestra de perplejidad e incomodo.

Y sería ingrato por nuestra parte mantener las manos en los bolsillos cuando hay necesidad de cooperación, de solidarizarnos con aquel que se muestra poco solícito hacia el favor.

No resulta fácil dar amor al enemigo, sonreír al recio que malhumorado expresa su descontento sin razón aparente.

No resulta fácil pasar página cuando no consigues asimilar que el capítulo se ha acabado. Tampoco es fácil decir que no a ese gran proyecto, porque comprendes que no es de la voluntad de Dios.

Abnegar nuestros deseos, para poder satisfacer los de otros, sigue siendo una asignatura pendiente, un peldaño costoso de subir.

La recompensa a esa abnegación no la hemos de esperar en el agradecimiento ajeno -una gratitud que a veces no llega- sino en saber que todo lo que hacemos por el bien de otros, es del agrado de Dios. Y ello, ha de ser razón más que suficiente para sentirnos comprometidos en la tarea de amar, labor nada sencilla.

Hace poco escuché una predicación basada en el conocidísimo pasaje de Lucas 10:25-37

. En dicho texto se nos relata un acto de amor de un hombre hacia otro hombre, un desprendimiento que deja impresa una lección a poner en práctica. Una vez más esa parábola me golpeó en el corazón, instándome a permanecer firme ante esa egoísta voz, que a veces me intenta seducir para que siga los cánones de comportamiento de esta sociedad cada vez más hedonista.

Soy prójimo, por ello he de mostrarme hermano con los prójimos amigos y con aquellos que no lo son.

Sigue sin resultar fácil, pero nadie nos dijo que esta aventura iba a serlo. Por ello, enarbolando una vez más una bandera de amor, intento derramar con mis palabras ese ingrediente; cada vez más escaso, con el cual sazonar la tierra.

Ya saben a que ingrediente me refiero. Utilícenlo a diario para espolvorear este mundo, de seguro, con la aportación de cada uno de nosotros, este gran cocido nos será más deleitoso de gustar.

domingo, 2 de octubre de 2011

Un amor para toda la vida.



Frank y Anita Milford dicen que el secreto de su amor eterno es “dar y recibir”.Se conocieron en mayo de 1926 y el 26 de mayo de 1928 contrajeron matrimonio.Vivieron momentos buenos y otros amargos como cuando salvaron milagrosamente de dos bombardeos alemanes durante la segunda Guerra mundial, uno de los cuales derribó su amado hogar.Tuvieron dos hijos, seis nietos y siete bisnietos en estos 81 años de matrimonio…“Yo no se donde se han ido los años, pero realmente han sido maravillosos”, señaló Frank, que hoy tiene 101 años de vida.Al ser entrevistados por la BBC que el secreto de su amor eterno es “dar y recibir”. Una pequeña discusión diaria…aportó Ana, pero resolviéndola antes de ir a dormir compartiendo carios. Es nuestra regla dorada.El experimentado matrimonio siguió aportando:… “Las parejas de hoy en día no duran mucho, porque a menudo no tienen el suficiente tiempo para el otro”.Frank, aportó con toda sabiduría que reflejan sus plateadas canas: “Para ganarte un corazón dulce necesitas una dosis de la vieja caballerosidad”…Vaya..eso si que es un gran consejo!!Hoy, cuando el divorcio es pan de cada día…cuando los niños miran alejarse de casa a sus padres para no verlos regresar… cuando el valor de hacer pactos de fidelidad ante Dios se ha perdido tan tristemente… Es un bálsamo de esperanza conocer matrimonios como el de Frank y Ana.Esto nos lleva a volver los ojos a las Sagradas escrituras y recordar que tenemos maravillosas directrices para ser el “mejor esposo” y la mejor “esposa” .1era de Pedro deja ver maravillosos consejos y advertencias para los varones:3:7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.3:8 Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables;3:9 no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición.Es así hay que tratarlas como a Vasos mas Frágiles…por lo tanto la rudeza aquí no cuenta.Por otra parte, se nos deja ver que las mujeres son la influencia en el hogar, por lo tanto el éxito familiar dependerá mayormente de lo sabias que sean!.Proverbios 14:1 La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.
Que en este tiempo, podamos determinar demostrar a la sociedad que con Cristo y su Palabra amorosa, podemos lograr tener UN Amor para toda la vida…